4 de abril de 2022

La Orquesta Sinfónica Nacional de Chile abre la temporada de conciertos 2022 del Teatro Municipal de Las Condes

Los días jueves 7, viernes 8 y sábado 9 de abril a las 19:30 horas, la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, dirigida por el maestro Rodolfo Saglimbeni, presentará un concierto con tres grandes piezas de los compositores musicales, genios del Romanticismo: Mijaíl Glinka, Edvard Grieg y Modest Mussorgsky.

El público podrá disfrutar de este programa organizado por el Teatro Municipal de Las Condes en conjunto con el Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile, que trae consigo tres obras muy reconocidas en la historia de la música docta: Obertura de Ruslán y Ludmila, del compositor ruso Mijaíl Glinka, Concierto para piano y orquesta en La menor, op. 16 del compositor noruego Edvard Grieg y Cuadros de una exposición (orquestación de Maurice Ravel) del compositor ruso Modest Mussorgsky.
A cargo de la interpretación de la composición de Grieg, estará el solista de origen letón Armands Abols, quien, a lo largo de su carrera, ha realizado giras de concierto por numerosos países tanto en Europa como en América, presentándose en varios de los lugares más prestigiosos, los cuales incluyen el Carnegie Weill Recital Hall y la Sala de la O.N.U. de Nueva York. Se ha desempeñado como solista junto a la Royal Philharmonic Orchestra, Orquesta Sinfónica de la Corporación Cultural de la Universidad de Concepción y la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, entre otras. También ha realizado grabaciones para varias radioemisoras y sellos de diferentes países, como la Radio Nacional de España, la Radio Nacional de Colombia, la Televisión Española (TVE), por mencionar algunas.
Un concierto imperdible para los amantes de la música clásica, especialmente por los sonidos envolventes e inconfundibles del piano y una orquesta tan relevante y reconocida como es la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile.

PROGRAMA CONCIERTO
Orquesta Sinfónica Nacional de Chile
Director: Rodolfo Saglimbeni

Mijaíl Glinka: Obertura de Ruslán y Ludmila
Considerado por muchos el padre de la música rusa, Glinka creó un repertorio único, con raíces en la tradición europea, pero inspirándose en tradiciones folclóricas rusas, de Oriente Medio, persas y asiáticas. Gran admirador del género lírico, las obras de Rossini, Donizetti y Bellini lo llevaron a crear las dos óperas de su carrera: Una vida para el Zar (1836) y Ruslan y Ludmila (1842), dos de las obras más emblemáticas del legado del compositor.
Adaptación de un cuento de hadas de Pushkin, la obertura es una pieza breve y llena de energía que se basa en tres temas: El de Ruslán, enérgico y guerrero; el de su amor por Ludmila, más tierno; y el del malvado enano Chernomor.

Edvard Grieg: Concierto para piano y orquesta en La menor, op. 16
Esta es una de las dos obras más reconocidas del compositor noruego, junto a Peer Gynt.
Gran admirador de Robert Schumann, se dice que inspiró su carrera, desde que a los 16 años vio interpretar el Concierto para piano y orquesta en La menor del músico alemán. Así, en el verano de 1868, compuso su única obra para piano, en la misma tonalidad que Schumann, con claras influencias de la música folklórica de Noruega. Fue estrenada poco después en Copenhague, con gran éxito de público y crítica. Llamado por algunos “el Chopin noruego”, la savia vivificante que supo extraer del folclor de su país le da a su música un toque distintivo y una frescura incomparable.
Solista: Armands Abols, piano
Duración: 30 minutos aprox.

Modest Mussorgsky: Cuadros de una exposición (orquestación de Maurice Ravel)
La suite más famosa del compositor ruso, integrante del célebre grupo de “Los cinco”. Originalmente fue compuesta para piano, pero la versión más interpretada es la orquestación que Maurice Ravel (1875-1937) hizo de ella en 1922 y que la Sinfónica interpretará en este concierto.
Mussorgsky compuso esta obra inspirado en diez pinturas y dibujos incluidos en una exposición póstuma de su gran amigo, el artista y arquitecto Víktor Hartmann (1834-1873), quien solo tenía 39 años cuando murió. A manera de homenaje, el compositor quiso «dibujar en música» (música programática) algunos de los cuadros expuestos y dedicó la partitura a Stásov.
Duración: 35 minutos aprox.